miércoles, 22 de septiembre de 2010

Chuflerías



Andrés Marín en La pasión según se mire.



La pasión según se mire. Ese es el nombre del espectáculo en el que se encuadra el fragmento del mismo al que me voy a referir y que hoy convierto en el centro de mis cavilaciones. Es un espectaculo flamenco cuyo autor, Andrés Marín, presentó el pasado martes en la Bienal de Flamenco de Sevilla. Se trata de plasmar los distintos tipos de pasión que existen desde un punto de vista artístico y como no, flamenco.

No dudo, evidentemente, de la capacidad artística de Andrés Marín, reputado bailarín y coreógrafo contemporáneo. He visto, aparte del fragmento de turno, partes de su espectáculo y simplemente me parece maravilloso. En el además reúne a gente de la talla como José De la Tomasa, Lole y Concha Vargas.

El quid de la cuestión viene cuando se interpreta la parte de la obra dedicada a la Pasión de Cristo. Ya dije en el post de 3 de marzo, que cada día  me sorprendía menos de todo aquello que veía o escuchaba. Y que tras ver bailar una marcha de Semana Santa, en aquel caso Virgen del Valle, se corría el riesgo de que la cosa se banalizara y se pusiera de moda. La cofradefusión. Así fue como lo denominé.

La cosa, va pasando de castaño a oscuro. Ahora ya no se baila una pieza de Gómez Zarzuela, sino de Font de Anta. Ahora no sólo se danza con el torso desnudo sino además con un capirote en la cabeza. Ahora no es Virgen del Valle, ahora es Amargura. Ahora no es en una parroquia, ahora es sobre las tablas de un teatro dentro del programa de un festival.

Cómo la vez anterior, prefiero que ustedes lo vean a través de este enlace y saquen sus propias conclusiones y juicios de valor. Yo he sacado los mías. No me gusta. Me parece cuanto menos esperpéntico. ¿De verdad creen ustedes que se llega a entender que tipo de pasión es la que se representa, con esta interpretación? ¿Es necesario salir vestido de pitufo, (otros dicen de nazareno) para exponer lo que se siente?

Vuelvo a repetir. No dudo de la capacidad artistica de Andrés Martín, ahí queda el éxito de su interpretación. Ni mucho menos del trabajo y sacrificio que le ha costado montar el espectáculo. Del empeño puesto en hacer algo distinto. Algo nuevo. Algo que llegue y diga algo al espectador. Pero quizás, y sigue siendo opinión personal, ha querido publicitar su espectaculo a cambio de transgedir y de provocar. Es cierto que la obra ya fue estrenada la pasada primavera en Jerez, pero no tuvo ni de lejos, la repercusión que ha tenido en los medios después de ser representada en Sevilla. No en vano, ha sido portada de los diarios sevillanos y noticia en todos los de nivel nacional, así como en radio y televísión.

Ya he comentado anteriormente que a mi personalmente no me ha gustado. Cada uno es muy libre de tener sus gustos y apetencias. De elegir que quiere ver y oir. De saber que tipo de música es la que le gusta. De sacar conclusiones y opinar.  Yo simplemente me pregunto que tiene que ver el referido montaje con el flamenco. Es como eso de confundir el tocino con la velocidad. Pienso que de una hipotética cofradefusión, hemos pasado a la desvergüenza y a la insensatez, perdiendo la perspectiva y cambiando el disfrute de un buen baile por bulerías por unas cargantes y absurdas memeces por chuflerías.

sábado, 18 de septiembre de 2010

La maldición del 12 + 1



 


Hace unos días saltó la noticia, por muchos esperada, de que la selección española de fútbol había sido galardonada con el Premio Principe de Asturias de Deportes. Nada que objetar. Después de la hazaña de este verano con la que han conseguido coronarse como los campeones del mundo del deporte rey no había mejor candidato para optar al premio. No sólo por lo que deportivamente ha significado lo conseguido, sino también por los valores y modelos de conducta que como grupo socialmente nos han expuesto.

El jueves, ya de madrugada y en uno de esos programas radiofónicos que suscitan el debate sobre cualquier aspecto relacionado con el deporte, se abrió el coloquio de si Rafa Nadal era el mejor deportista español de todos los tiempos. Unos defendían la propuesta por ser el único judador español en conseguir ganar los cuatro grandes torneos mundiales y ser uno de los pocos jugadores que lo han conseguido en toda la historia. Otros decían que si lo era se debía por ser y hacer algo distinto a los demás. Por innovar y destacar por hacer algo nuevo.

Todo perfecto. Me parece bien que se halague tanto y tan merecidamente a nuestro campeón.

El caso es que los medios de comunicación, se suben al carro de la última noticia. En su momento fue Indurain, después Pau Gasol, Alonso, ahora Nadal. Algo similar parece pasar también con los prestigiosos premios de los que hablaba al principio de este post y que significan el máximo reconocimiento deportivo de nuestro país. No niego el merecimiento de cada uno de ellos para que les hayan concedido el Principe de Asturias de Deportes. Todos los que lo han conseguido han hecho méritos más que suficientes para que se les reconozcan sus esfuerzos y logros con la recompensa de dicho premio. Todos, tanto los deportistas nacionales ( Indurain, Alonso, Sito Pons, Rafa Nadal, Arancha Sánchez Vicario, Severiano Ballesteros, Manuel Estiarte) como los deportistas internacionales (Sebastian Coe, Steffi Graf, Isinbayeva, Michael Schumacher, Carl Lewis, Lance Amstrong, El Guerrouj, Martina Navratilova). Tanto a nivel individual como colectivo (Selección española de fútbol, selección española de baloncesto, selección española de maratón, selección brasileña de fútbol).

Sin embargo, pienso que en el deporte español nos estamos ciñendo a la moda vanguardista. A lo del día a dia. Nos apegamos demasiado al presente. No se mira un poco más allá y se le da el sitio a esos que en su día nos abrieron la puerta de la gloria deportivamente hablando.

Hay alguién que creo que está siendo olvidado año tras año. Edición tras edición.  Alguién que nos hizo vibrar durante muchos años. Alguién que consiguió mantener la hegemonía de su reinado, de su imbatibilidad como no lo ha hecho nadie en este pais. Y en un deporte, ahora otra vez en boga con la aparición de nuevos jóvenes que con su trabajo y esfuerzo están ya en la senda del triunfo.

Todavía recuerdo cuando de niño me sentaba frente a la tele las mañanas de los domingo y junto a mi padre disfrutaba con sus últimos logros deportivos. Los últimos logros de los 13 12 + 1 que consiguió. Nada más y nada menos que ¡12 + 1 campeonatos del mundo de motociclismo!.  Y es que el gran campeón además era y es supersticioso.Aparte fue 23 veces campeón de España, consiguiendo la victoria en 90 grandes premios del mundial y en 128 carreras del campeonato de España. Era capaz de correr en varias categorias a la vez. Se bajaba de la moto de la categoría de 50 cc y se subía en la de 80 o en la de 125 cc. No en vano en el año 72 gano los mundiales de las cilindradas de 50 y 125. Se ha convertido por méritos propios en toda una leyenda del deporte internacional.

Y es que, con tal historial y palmarés, Angel Nieto merece como ninguno el máximo reconocimiento deportivo que se hace en este pais. Un pais siempre tan olvidadizo y desagradecido para los que tanto le han dado. Angel, no se ha marchado, sigue al pie del cañon relacionado con la que ha sido su gran pasión, su gran amor. El motociclismo y por ende el deporte.

Sería una lástima que cuando se acordaran de premiarlo sólo fuera para ponerle un nombre a una calle, a un circuito o a una moto. Sería una pena que no pudiera disfrutar en vida de lo que se ha merecido a lo largo de toda su carrera deportiva. Sería muy triste que una vez más nos tuvieramos que acordar de la grandeza de alguién cuando se nos marche. Cuando no haya más remedio que entregarle un galardón a título póstumo.

Ojalá se rompa el maleficio y en una próxima edición caiga la maldición del 12 + 1. No por nada. Simplemente porque se lo merece.

lunes, 6 de septiembre de 2010

Tan bella y tan puta.




Aún resuena el chirriante tono del teléfono. Una llamada interrumpía la animada charla de aquel desayuno. Por la forma de saludar intuí que se trataba de un viejo amigo. Extraña llamada a tan temprana hora. Malas noticias. De repente la voz que se entrecorta. Lágrimas que corren por la mejilla de quién ya no puede seguir hablando. De quién temblorosa me pasa el móvil.

No es fácil entender cuando alguién querido se nos va pero es imposible entenderlo si con ese alguién compartes tantas cosas que se incluye hasta la edad. Definitivamente no estamos preparados para ello. O sí. Es sencillo, cuando no toca de cerca, decir que hay que tirar para adelante, que la vida sigue y ese rosario de buenas intenciones, de buenos deseos que salen de nuestra boca para dar consuelo a quien lo sufre. Qué le pregunten a los dolientes. Pero es que no queda otra. Una vez leí que no es más fuerte el que menos veces cae, sino el que más veces se levanta. Y ahora toca levantarse como un nuevo fénix resurgido de sus cenizas. Aunque la procesión vaya ahora, por y para siempre por dentro, desgranando recuerdos y acotando futuros.

A partir de esa indeseable comunicación, de esa maldita llamada, una recogida triste. Cierres de equipaje con la mente puesta donde no quisiéramos estar. Cientos de kilómetros de vuelta compartidos con un molesto silencio roto sólo por un hilo de voz que a veces parece salir de la radio. Intimas reflexiones en busca de un retorcido por qué. Profundos pensamientos hilvanando la inasumible levedad del ser. Una retahila de sensaciones para concluir en las infinitas dualidades de esta vida.

Un sino que tan lentamente nos da todo aquello que no esperamos y tan pronto nos quita aquello que tanto ansíamos. Una vida tan rica que te da todo y a la vez tan pobre que te roba hasta el alma. Tan áspera como el roce de una piedra y tan suave como el tacto de un terciopelo. Tan agria como un trago de bilis y tan dulce como un sorbo de licor. Tan árida como la soledad de un desierto y tan frondosa como la inmensidad de un bosque. Tan maravillosa como una canción de amor y tan desagradable como una historia imposible. Tan encantadora como un hechizo de luna y tan ruín como un mal sueño. Tan compasiva como una misericordia y tan cruel como un tormento. Tan justa como el exacto equilibrio y tan pendenciera como un castigo inmerecido.

Una existencia tan sincera y de verdad como falsa y embustera. Tan recia y fuerte como un viejo roble y tan frágil como el fino tallo de la nueva flor. Tan difusa como el futuro incierto y tan clara como el pasado vivido. Tan cercana como una mano tendida y tan lejana como un largo horizonte. Tan inútil como una batalla pérdida y tan valiosa como un tesoro escondido. Tan agitada como un mar crispado y quieta y calma como una tarde sin viento. Tan confiada como una vieja amistad y tan celosa como un mirar de reojo. Tan luminosa y tibia como el resplandor de un rayo de sol y tan oscura y lugubre como la nube que amenaza tormenta. Tan alegre y risueña como triste y trágica. De una vez tan corta como un llanto y tan infinita como la vida eterna. Tan fácil como inintelegible.

Y es que así es la vida. Tan bella y tan puta.


sábado, 4 de septiembre de 2010

Adiós vacaciones




Atrás han quedado los días de caluroso asueto. Allá van torciéndo la esquina. Son los que me han acompañado durante esta temporada estival. Largos cuando convives con ellos. Cada vez más cortos cuando empiezas a notar la proximidad de su ausencia. Entretenidos a ratos. Tediosos por momentos. Me trajeron descanso. Quizás menos del que deseaba. A lo mejor más de lo que necesitaba. Me regalaron dosis de lectura, culto al cuerpo y un maravilloso viaje. Me robaron deleite, esfuerzo y admiración. Todavía no han terminado de voltear esa curva, aún no los he perdido de vista y ya se echan de menos.

Dicen que son los que cargan las baterías para el resto del año. Los que te dejan las pilas a tope para afrontar las vicisitudes de lo cotidiano. Los que te capacitan para enfrentarte a la pesada carga de lo rutinario. Ahí van, esfumándose al final de la calle. Dándole la espalda a unos ojos que ya ansían encontrárselos de cara. Allá los veo, alejándose con la cadencia de un anhelado sueño.

 Ahora nos quedamos con la espera. La convivencia con un nuevo curso. Mientras, sólo nos queda abrir la puerta y encender la luz. Sacar los instrumentos de trabajo y preparar las herramientas. Recuperar la intención de compartir la intimidad de mis momentos. De las reflexiones, de las sensaciones, de los pensamientos. Para ellos sólo tienen que pasarse por este taller que hoy de nuevo descorre sus cortinas. Por este humilde local donde un torpe sastre comparte cavilaciones.

Sean por tanto de nuevo bien recibidos mientras nos llega un nuevo periplo de descanso. Esos días que van girando la esquina prometiendonos volver, cuando aún no se me ocurre un forma mejor de saludaros que un ¿Qué hay de nuevo?. Mientras desaparecen esas merecidas jornadas que se llaman vacaciones.


jueves, 5 de agosto de 2010

Hasta la vuelta






Pues si. Por fin llegó el momento. A este humilde taller también le llegó la hora del cierre vacacional. Atrás quedaron las impaciencias que deparaba la espera. En el recuerdo se pierde la envidia sana que sentía hacía los que ya las disfrutaban. Ahora me toca a mi el tomarme unas vacaciones.

De antemano ya cuento con la sensación de que se harán cortas. Muy cortas. Demasiado cortas. Por eso me marcho con la firme intención de disfrutarlas al máximo. Tan al máximo que es posible que cuando se aperture de nuevo el taller vuelva más cansado de lo que ahora me voy.

Servirá este periplo para al menos desconectar. Para olvidarme de la rutina diaria. Para dejar a un lado el aburrimiento de lo cotidiano. Será el momento de hacer algo nuevo. De recuperar lo que no dió tiempo de terminar en el último descanso.

Por unos días dejamos a un lado las tijeras y dedales, las agujas y los alfileres. Pero los dejamos reposar con la firme intención de volver a utilizarlos para seguir con el objetivo marcado. Continuaremos cortando y confeccionando trajes, cavilando mientras se acarician terciopelos y sedas, se suavizan cueros y tergales, y se alisan linos y algodones.

Echamos el cierre estival en este pequeño local. Un punto de encuentro que el que espero se sientan igual de cómodos que se encuentra un servidor cuando labora. Un sitio en el que se agradece la visita, un simple saludo que hace que todo lo trabajado merezca la pena. Un rinconcito en el que espero nos sigamos citando de vez en cuando. Por eso, si a ustedes les parece, nos vemos pronto. Nos vemos a la vuelta.

jueves, 29 de julio de 2010

Hasta la bola





Así ha sido la estocada que le han dado a las corridas de toros en ese rincón de España que es Cataluña. Ha sido a través de una votación en el parlamento regional auspiciada por una iniciativa popular. Ojalá algún día se puedan al menos debatir y tengan en cuenta los mandamases otras iniciativas ciudadanas (cumplimiento integro de condenas para terroristas y asesinos alevosos, endurecimiento de la ley del menor, etc, etc...).

Dicha iniciativa abolicionista popular me da que no es por proteger únicamente al animal. Me da a mi que se trata más bien de una cuestión identitaria. Me explico.

La iniciativa parte de un grupúsculo cercano a ERC (Izquierda Republicana de Cataluña), grupo independentista liderado por el ínclito José Luis Carod Rovira y que en su día, aparte de llegar a negociar con ETA, protegió a los terroristas de Terra y Lliure . Se trata de prohibir las corridas de toros. Sólo las corridas de toros. Otro tipo de festejos no han sido (de momento) prohíbidos sino todo lo contrario. Se han blindado sus celebraciones. Se han basado en la crueldad y el castigo al que es sometido el astado durante su lidia. Nada han dicho de lo que sufre un morlaco cuando es embolado y correteado por las calles de cualquier pueblo. Ni una palabra. La realidad es que en la mayoría de los casos el animal queda ciego. El fuego hace mella en sus retinas y pierde la visión. Pero claro, el embolar al toro es tradición en Cataluña y eso es intocable. Eso no es tortura. Faltaría más. Es por ello por lo que pienso que todo esto va más allá y que el trasfondo de esta prohibición es más politico que antitaurino.

Leyendo los titulares que se han ido sucediendo y escuchando las opiniones que se han ido dando al respecto de esta muerte anunciada, reflexiono y llego a comprender que no es por el maltrato animal en si por lo que se prohibe la fiesta. Se prohibe por ser precisamente fiesta y más expresamente por ser fiesta nacional española. De un tiempo a esta parte, se ha puesto en marcha por los independentistas, esos que tanto alardean de democracia y que dejan al descubierto con sus acciones su condición fascistoide, un plan para ir apartando y enterrando todo lo que huela a España.

Han empezado con el idioma (No se permite estudiar en castellano. Está perseguido rotular un establecimiento en castellano. No se permite hablar en ciertos lugares públicos en castellano) siguiendo con todo aquello que desprenda tufillo a español. Desde las fiestas hasta las instituciones básicas del Estado (vease el Estatuto donde quieren implantar sistemas propios). Es un plan diseñado de cara a futuro. Así dentro de veinte o treinta años, allí nadie hablara castellano. Nadie reconocerá las fiestas de España como suyas. Ningún ciudadano catalán se identificará con España pues no habrá nada que una su región con nuestro pais. Se trata de una independencia planificada y que ya se ha puesto en marcha.

Y aquí no pasa nada. Nuestros políticos no son capaces de poner pies en pared. De dar un golpe de timón y cambiar el rumbo de esta nave que se nos hunde. Hay muchos cuartos en juego y estamos cogidos por los huevos. Una minoría es la que maneja a España. La misma que la repudia. La misma que la odia. Es triste ver como tipos como Rovira y Montilla, españoles aunque no quieran, niegan sus origenes y se erigen en abanderados de un facherio independentista y casposo. Aunque no quieran uno es aragonés y el otro andaluz. Lo que ellos se sientan me la trae al pairo.

¿Y el gobierno? No me sorprende. Las declaraciones de ciertos ministros, barones socialistas que les llaman, no dejan de ser la normal ración de desfachatez con la que nos obsequian a diario. Dicen los listos, que es un error que en Cataluña se haya llegado a tomar la decisión de abolir el arte de la tauromaquia. Pero ¿dónde estaban estos personajes? Supongo que metidos en la burbuja en la que viven, alejados como siempre de la realidad. Una realidad que de nuevo les pilla por sorpresa y con los deberes sin hacer. Vamos a ver almas de cantaro. Cataluña es comunidad autónoma de un Estado llamado España. Si hubiesen sacado una ley estatal protegiendo el toreo como de interés nacional, no hubiera podido contravenirla una ley de ámbito regional. No hay que ser muy listos. Es básico. De primero de carrera de Derecho. Con la de asesores que tienen y lo poco que les sirven. Además, ¿Por qué no han impuesto disciplina de partido en este caso? Si hubiesen actuado igual que con la abobinable reforma de la Ley del Aborto, no estarían ahora tan tristes y dolidos. Todos los diputados obligados a votar en contra de la prohibición y problema resuelto. Ahhh. Ahora lo entiendo es que son dos cosas distintas. Ahhh. Es verdad. No es lo mismo proteger la vida de un futuro ser humano que la de un toro bravo. Ahhh, claro. Es que hay que ser progresista y este es otro cantar. ¡Ayyyyy, que cruz!.

Dicen los adalides del independentismo catalán no necesitar a España para nada. Jaja. Sin España no recaudarían. Si España les vetara no venderían. Sin España no tendrían publicidad. Abogan porque se les reconozca como nación. Sólo consumen sus productos. Sólo quieren disfrutar de sus fiestas. Sólo hablan su lengua. Y sólo quieren tener sus propias selecciones deportivas. Sólo espero, que alguna vez uno de estos separatistas de pacotilla (Montilla, Carod, Puigcerdós, Rahola, Laporta...), reconozca y grite a los cuatro vientos que también quieren su propias competiciones internas. Me encantaría saber que pensarían los culés repartidos por el mundo. Sería muy interesante ver un FC. Barcelona contra un Manlleu en vuelta de semifinales de la copa Generalidad de Cataluña. Muy emocionante pero a mi que me perdonen por no verlo, porque como soy español simplemente me la sopla. 


miércoles, 28 de julio de 2010

Generación de Oro






Muchas cosas han acontecido desde la última puntada dada en esta sastrería. Demasiadas diría yo. Buenas y malas. Mejores y peores. Esperanzadoras y desesperanzadoras. Normales y esperpénticas.

De entre todas, sinceramente, he preferido disfrutar de aquellas que nos han proporcionado la alegría y olvidarme de todo aquello que me creaba desazón y tristeza. Ira y enfado. Es cierto que no nos sacan de pobres, que no hacen que pase más rápidamente esta maldita crisis que nos presiona, que no nos quitan los dolores ni de cuerpo ni de alma, pero al menos han servido para que en ciertos momentos pasara por alto esos problemas que tanto nos acucian. Es que ya lo dice el refrán que me enseñaron en la facultad, las penas con pan son menos. La casualidad es que todas han sido deportivas. De las demás mejor no hablar, al menos de momento. Nada nuevo. Todo sigue igual (o peor según se mire). Sería como romper la magía de un momento único. Ya llegará el momento de entrar a cortar trajes de ese material.

Después de la inmensa alegría que nos ha proporcionado el deporte rey por excelencia y que durante unos días ha conseguido que los españolitos de a pie, independientemente de su tendencia política, hayan presumido sin complejos de la enseña nacional, ondeando la bandera roja y amarilla de España y presumiendo de sentimiento y orgullo patrio gritanto a los cuatro vientos el yo soy español, español, español, hemos podido disfrutar en esta época estival de otras victorias en otros campos.

Así, hemos podido saborear la nueva hazaña del león de Pinto. Hemos pedaleado a su son, cruzando valles, subiendo montañas,   aguantando las embestidas de los ataques rivales y el escarnio de cierta prensa deportivo amarillenta. Junto a él hemos crecido en saber estar, en coraje y en resistencia. Ha ganado su tercer tour de Francia. Y lo mejor no es lo que ha conseguido, sino lo que todavía puede conseguir.

Por fin, otro deportista de nuestro país, subió a lo más alto del podio en el que se dice es el mayor espectáculo del mundo. Alonso, volvió a ganar en Alemania. Trazamos curvas con él, pisamos el acelerador con la misma intensidad que lo hacía su pie. Es el primer piloto que consigue esta temporada su segunda victoria en el campeonato del Mundo. Se muestra convencido de lograrlo de nuevo esta temporada. Nos inyecta con ello, esperanza. Se inyecta a si mismo confianza. Serio, seco, ciertamente no es una sonaja, pero no le pagan para contar chistes, le pagan para ganar. También nos ha mostrado su saber estar, el saber acatar por muy jodido que estuviera las decisiones de los jueces (por dos veces se vió perjudicado con sus decisiones) aunque no las compartiera, el aguantar y resistir las acometidas de esos personajillos del tebeo periodístico británico entrando a saco intentando provocarle una salida de tono. No lo consiguieron. Hay que ser listo tanto dentro como fuera de la pista. 

A todo lo anterior, habría que sumar, la consecución por Pau Gasol de su segundo anillo de campeón de la NBA, ahí es nada. La nueva victoria de Nadal en Wimblendon. Tanto tiempo viéndolo jugar, tantos partidos viéndolo ganar sin humillar, avasallar en la pista con deportividad, destrozar a los rivales desde el respeto, que parece que lo conocemos de toda la vida. Sólo tiene 24 años. ¡Madre mía, lo que queda por delante!. No nos podemos olvidar de Gómez Noya. Campeón del Triatlón de Londres. Deporte de locos. De verdadero sufrimiento. De resistencia física y mental. De llevar la extenuación al límite. ¿Y en las motos?. Lorenzo, Pedrosa... Sin palabras. Dominadores absolutos en casi todas las categorías.

Es cierto. Nunca antes se habían conseguido tantos éxitos deportivos. Nunca antes España se había mostrado tan dominadora en competiciones deportivas de tan diversa índole (fútbol, ciclismo, automovilismo, motociclismo, atletismo...). Evidentemente algo ha pasado. Algo habrá motivado todos estos triunfos. No puede ser casualidad. Más bien pienso que se ha hecho un trabajo específico para potenciar el deporte de nuestro pais. Se ha hecho desde la base. Eso es lo importante. La base. Trabajar desde los más jovenes. Trabajar el presente para que los éxitos lleguen en el futuro. Pero no sólo hay que trabajar las capacidades deportivas. También la personalidad. Es ahí donde también nos están dando ejemplo nuestros campeones.

Saber estar, lucha, resistencia, tenacidad, convencimiento, respeto al rival, motivación, fuerza física y mental, preparación y entrenamiento, capacidad de superación, motivación. Al fin y al cabo, valores.

En el deporte se ha conseguido. No hay que dejarse ir y seguir en la lucha para estar en la brecha. Pero me pregunto. Si se ha logrado en el aspecto deportivo, ¿se podría lograr lo mismo en otras facetas como por ejemplo la educación? Estoy seguro que si se pusieran a ello, se podría conseguir. Pero de igual modo y tal como se empeñan en hacernos ver los que nos mandan, para eso no hay voluntad, al menos de momento. La  gente que es capaz de reflexionar, pensar y sacar sus propias conclusiones sin valerse de la sopa boba de las subvenciones no interesa a los políticos. Dejarían de ser manejables a voluntad. Serían como una patada en la espinilla, un pinchazo en un puerto, una mancha de aceite en el asfalto, una piedra en la zapatilla, una cuerda de raqueta rota. Obstáculos al fin y al cabo para que ellos ganen su carrera y se puedan colgar la medalla.