martes, 24 de julio de 2012


De aquellos barros...




Ni mucho menos me considero un visionario. Ni pitoniso. Ni futurólogo. Mucho menos experto en economía. Pero no me equivocaba mucho cuando sarcásticamente comparaba la situación de Grecia con la que se podía dar en nuestro pais. De eso han pasado más de dos años. Si, dos años. Lo único que nos diferencia es la virulencia de las protestas y no porque no se estén alentando desde diversas esferas. No voy a realizar ningún tipo de análisis económico. El único que cabe hacer es el mismo que tu tendrás en mente. Esto es un desastre. Un desastre provocado por un injustificable comportamiento anterior. Amigo mío, de aquellos barros vienen estos lodos.

No es que aplauda las medidas que se están tomando. Las repudio. Cómo a todos a mi también me joden. Yo también pagaré más IVA. A mi también me tocará trabajar más años. Yo tampoco tengo asegurada una pensión. Mi empresa me emplaza a trabajar más y cobrar menos. He tenido que renunciar a demasiadas cosas... En fin como un españolito más. Sin embargo entiendo que algo habrá que hacer. Siempre he entendido que nadie da duros a pesetas y en esta ocasión no iba a ser menos. Que nos entre bien en la cabeza. Nuestro pais está intervenido, ha sido rescatado. Le pongan el nombre que le pongan y vistan a la mona como la vistan. Nos han dejado dinero para pagar deudas y hay que devolverlo con intereses. Ello quiere decir que de algún lado habrá que conseguir la pela para saldar el débito contraido.

Me asquea, cada día más y de que manera, la actitud y evidentemente la aptitud de la casta política que nos maneja. Sean del color que sean. Por un lado me decían que la crisis era leve recesión. Por otro llaman a una intervención en toda regla una ayuda que nos va a permitir generar riqueza (seguro que para dentro de unos cuantos lustros). Embusteros sabelotodos que nos han llevado a la ruina. Jugadores de póker con dinero ajeno. Dilapidadores de lo que no es suyo. Parásitos y chupasangres que viven del cuento y de la mentira. Engañabobos y embaucadores sin alma. Vendeburras que me niegan la mayor. Monigotes y marionetas. Payasos sin gracia.

Podrían dejar de hacer el ridículo y comporsarse con la honra que se espera de ellos. Que se dejen de cuentos e historias y vayan replegando velas. Ninguno, sea del signo que sea, puede dar ejemplo de rectitud y gestión económica seria. Ni Valencia (PP), ni Andalucía (PSOE), ni Cataluña (CIU). Basta ya de rollos y pónganse a trabajar. Si no pueden ser políticos porque no saben con un mono, un pico y una pala. Corten por lo sano con las tonterias y las banalidades que la cosa es seria. Dejen de hacer el ridículo y sean consecuentes. Bájense de la nube o de ese cielo en el que viven y sean coherentes con los esfuerzos que piden a los curritos de a pie.

Igual que han subido el IVA, recortan prestación por desempleo, suben edad de jubilación, etc... Supriman cargos políticos, asuman que el Senado no sirve para nada, que las diputaciones son cementerios de elefantes políticos, que lo de las embajadas de las comunidades autónomas es de risa, que la duplicidad de funciones entre autonomías y estado no es un signo de progresismo sino de caprichoso dispendio, que los partidos políticos y los sindicatos deben ser mantenidos por sus afiliados no con dinero público, que las ayudas y subvenciones no deben ser partidistas ni regir en sus concesiones criterios amistosos y de mamandurrias, que las televisiones autónomicas dejen de gastar lo que no tienen en programaciones sectarias y de tercera clase,  asuman a que cada pueblo no puede tener aeropuerto por mucha populismo político que otorque pues ya veis que no son rentables, que por más ipads u ordenadores que se pongan en las aulas no son los niños más listos (prueben a darles libros), hagan cumplir la ley y el corrupto a la cárcel (sea quien sea, se llame como se llame y tenga el nivel económico que tenga), fomenten una verdadera separación de poderes del Estado (el judicial, el ejecutivo y el legislativo) para que el primero se pueda llamar verdaderamente independiente y deje de ser un compendio de órganos politizados... Simplemente den ejemplo de cordura.

¿Tanto trabajo cuesta verlo? No creo. Sólo habría que echar un poco de imaginación al asunto y seguro que se sacan cientos de partidas de donde poder recortar. De donde poder suprimir. Por favor piénsenlo bien porque si lo que nos han dado desde Europa ha sido un regalo caido del cielo. El maná que arreglará todos nuestros problemas a costa de nuestro sacrificio. No quiero ni imaginarme que ocurrirá cuando nos rescaten y no haya más remedio que llamar a las cosas por su nombre. 

sábado, 16 de junio de 2012


A vosotros


Simplemente porque me apetece. No es por nada en especial. O quizás si. Pero hoy quiero hacerlo. ¿Por qué no?. ¿Quién dice que hoy no es un buen día? Siempre los tengo presentes. Todos los días. A cada hora y a cada minuto. Sé que están ahí.

Estos días no he podido compartir con ellos la dureza de un camino entre sendas de jaras y romero, ni por carreteras de ardiente asfalto. No he podido compartir confidencias entre carriles de blanca arena, pinares tan verdes como mi esperanza y eucaliptos de refrescante aroma. No hemos sentido juntos la carga de la responsabilidad adquirida a través de la Fe que nos sellaron al alma desde nuestra más temprana edad. No nos cogeremos de las manos cuando se entone esa plegaria que todas las noches resuena en mi habitación en forma de inocente nana.

Tampoco es que lo hicieramos todos los años. De un tiempo a esta parte no era asiduo a ello, para que nos vamos a engañar. Pero hoy se hecha de menos un rato de charla entre peroles y fogones de comida campera. El silencio cómplice del que camina a tu vera. Ese que te escucha. Ese que te entiende. Echo de menos la sevillana del que no sabe cantar y la garganta rota del que te ánima a que lo hagas sin ningún tipo de perjuicio.

Hoy recuerdo un camino  por una raya que a todos iguala y las cuentas de un rosario glosadas por el que nunca lo rezó. Se vienen a la memoria tantos ratos. Las caras de ilusión del novato que se estrena y la curtida por el paso de los años del veterano que se resiste a dejarlo. Difíciles momentos y gratos instantes en busca de una blanca paloma. De risas que finalmente tornarán en emocionado llanto. De despertares al son de flauta y tamboril. De atardeceres escuchando el alegre trinar del pájaro que extrañando nos recibe.  

Tal vez me esté pudiendo la nostalgia o quizás el saber que mañana no culminaré lo narrado ante los ojos de la que siempre me espera. Sin embargo estoy seguro que algo de mi resbalará por la mejilla de esos a los que hoy, tras el velo que hace ocultar mi timidez, quiero decirles que les quiero. De los que aún en la distancia siempre me tienen en mente. De esos que mañana verán a la Virgen. De aquellos que se encontrarán con la Madre de Dios.

Vaya personaje


No me apetece nada. He dudado mucho sobre hacerlo o no. Pero la verdad es que no he podido contenerme. Ya os habreis dado cuenta que últimamente no se da puntada en esta sastrería a trajes de que se ciernen sobre la espalda de la política. Sin embargo he leido unas declaraciones que me han podido. Que han doblegado la voluntad de no entrar al trapo de las actuaciones de esos sátrapas que nos dirigen.
Sinceramente no creo que lo diga en serio. Es imposible. No puede ser que sea ahora cuando se haya dado cuenta de lo nefasto de una gestión económica que nadie entendía. Bueno, todos menos él y su séquito de estómagos agradecidos. Su cohorte de pancistas que disparaban con polvora ajena. Esa piara de irresponsables a los que gustaba dilapidar el dinero del bolsillo de los demás.

Este individuo que tantas veces nos negó la crisis que tanto dolor nos está produciendo. Esta que tantos estragos nos está causando. Este es el mismo que viene ahora reconociendo lo que todo el mundo veía menos el. ¡Venga ya!. No me vengas con historietas histriónicas. Ya tenemos bastante con lo que desde hace tanto nos viene cayendo desde uno y otro bando. No me tomes el pelo. No nos tomes más por tontos. Ahora ya no te hace falta. No metas palos en candela y no nos hagas ciscarnos en todas tus castas. Cómo si no lo hubieras sabido. O eras tonto antes o eres tonto ahora. O te las dabas de listo entonces o te las quieres dar de sabio en plena tempestad y cuando no te toca bailar con más fea.

¿Cómo se te ocurre reconocer esto ahora? ¿Donde está el pudor? ¿Donde quedó la vergüenza? ¿Donde estaban tus asesores cuando tu eras el que ejercía el poder? o mejor pregunta ¿Por qué no los escuchaste cuando correspondía?. Si de verdad sabías las consecuencias de dilapidar dinero, nuestro dinero, a diestro y siniestro, ¿aún te crees capacitado para pertenecer al consejo de estado? No me vendas ahora la moto de bonachón inocente. No me vengas a dar lecciones de arrepentimiento. No me cuentes el cuento de lo que podía haber sido y no fue. Estate tranquilo y dedícate a mirar a las nubes. ¿Acaso no iba a ser esa tu dedicación cuando desaparecieras de la escena?. Haznos ese favor, hazte ese favor. Ya no es necesario correr el riesgo de quedar en ridículo. Ya no lo necesitas. Ya no es obligatorio. No te corresponde.

Quitate de enmedio. Disfruta de lo que tienes, de lo que te llevaste, de los recuerdos de hombre importante. De los años que te padecimos, de los años que concediste y de todo lo que vendiste a esos compadres de siglas obreras. No merece la pena que salgas a la palestra para decirnos lo obvio. Lo que todos supimos menos tu. Mejor dicho, incluido tú. De verdad que ya no hace falta que nos ofrezcas tu "humilde opinión". Sabemos lo que fue y lo que es. Sabemos lo que nos costó y lo que estamos pagando. Sabemos lo que pasó y por lo que estamos pasando. No nos martirices con el cuento de la buena pipa. Ya no cuela. La faena se hace sobre el albero no cuando el toro se te ha devuelto a corrales vivito y coleando. No tomes el riesgo de intentar lavar tu imagen con este tipo de públicas confidencias porque al final puedes acabar con más mugre que el mono de un mecánico.

 Perdiste toda la credibilidad. Nadie te va a tomar en serio. En su día incluso llegaste a ser una gran personalidad, ahora sólo puedes aspirar a acabar siendo un triste personaje. Dedícate de pleno ahora a ese trabajo tan ansiado. Supervisa todo lo que puedas desde la comodidad de tu hamaca y aplicate el popular dicho. Ese que dice, Zapatero a tus zapatos

sábado, 5 de mayo de 2012

Hoy, mis dos amores.




Sólo han pasado escasas tres semanas. Demasiados días. Los suficientes. Muchos para estar tan lejos de las caricias soñadas. Esas que dice la canción son las mejores. Tantos como para que la deriva de la lontananza vire hasta la nostalgia. Largas jornadas de pugna entre el despacio correr del tiempo y la velocidad de crucero impuesta por el vuelo de la mente. Lucha descarnada entre el poso que marca el recuerdo y la ilusión que dibuja la espera. Duelo entre la diaria visión de lo querido y la inmediato roce de lo amado. Entre la sensibilidad a flor de piel y el deseo de tocar una que es la más pura seda.

Hoy se para mi mundo. Todo será quietud. El reloj se despojará de manecillas. Sólo sonará la campana de la felicidad. Sólo se escuchará el palpitar de tres corazones que volverán a ser uno. La risa y el llanto de la inocencia. El suspiro aliviado y sereno de la madurez. La brisa de la felicidad correrá para despejar las nubes que nublan mi cielo. Hoy el amor vuela a mi encuentro. La sublime belleza de la pequeñez que encandila. El fuego moreno de la atracción que siempre me abrasa. Por fin besaré la tersa tez que me otorga la vida. Por fin hoy abrazaré y acunaré lo que es la vida de mi vida. Hoy por fin la espera termina. Hoy vienen para buscarme. Hoy vienen para quedarse.  Aquello por lo que ya estoy enloqueciendo. Hoy volveré a tener cerca, a sentir aquello que más quiero. Hoy tendré de nuevo junto a mi a mis dos amores. Hoy búscame en el cielo porque desde allí estaré enterrando mi infierno.

sábado, 28 de abril de 2012


¿Susto o muerte?




Mucho tiempo ha transcurrido desde la última vez que me asomé por este humilde lugar. Han pasado muchos meses sin que desde aquí haya compartido mi particular visión de ciertos asuntos. Y no ha sido precisamente porque no hayan ocurrido cosas dignas de comentar. Tal vez alguien pueda pensar que el que ahora suscribe ya había sido acuciado por la habitual ola de aburrimiento que a todo el mundo llega cuando la novedad deja de serlo. Que tras poner en marcha un proyecto nos rendimos cuando el mismo no ha terminado de andar sus primeros pasos. Que ya pasó la moda y a otra cosa mariposa. Tal vez servidor en alguno de estos meses transcurridos lo haya podido sentir así. No lo niego. Sin embargo otros han sido los principales motivos que han surcado las razones por las que no se ha pronunciado palabra en este lugar. Obviamente no voy a entrar en ellas. No hace falta. Nada interesante que podría sonar más a excusa que a razón.

Si bien es cierto que muchas veces, más de las que se puedan imaginar, he estado tentado de volver a coger la aguja y el dedal y abrir esta sastrería, otras tantas me he frenado y he reflexionado sobre la deriva que pudiera tener la confección de un nuevo traje. No ha sido cobardía ni mucho menos. Tal vez alguna pizca de contención, para que negarlo. Tampoco es que estuviera sobrado de ese tiempo que hace falta para proyectar el diseño de una nueva pieza. Y el poco que tenía lo dividía entre mil para dedicarme a otro tipo de cuestiones que imantaban responsabilidades contraídas. Algunas relativas a la devoción. A lo mejor más de lo requerido. Otras circunscritas al ámbito de la obligación. Tal vez menos de lo debido. 

Pero siempre con la espina clavada de no haber podido decir ni hasta luego. Un simple, nos vemos pronto. O por decirlo con un vocablo más cercano a la actividad de este sitio, sin haber puesto un cartel advirtiendo de un cerrado por motivos personales que no por vacaciones. Tampoco es una obligación dar cuenta aquí de todo lo que sucede pero al menos si entiendo debiera ser cortés con todos los que alguna vez se han pasado por este pequeño rincón. 

Desde entonces hasta ahora. Desde la última vez que pisé las tablas de esta sastrería hasta hoy en la que vuelvo a reencontrarme con ella, han ocurrido tantas cosas que sería imposible poder hacer compendio de todas ellas. En algunos ámbitos han sido tantos los avances como la inmovilidad. Tanto el progreso como la vuelta atrás. Tanta historia como cuentos.

En el que a mi me repercute. En lo que a los míos concierne. Tan sólo uno digno de resaltar. El sometimiento a la obligación de elegir entre el susto y la muerte. Dicho así de este modo, alguno puede deducir lo trágico de una situación que no es tal. Si es seguro que más traumático que dramático. Pero es la mejor forma de explicar lo sucedido en los últimos tiempos. Elegir de qué forma has de cambiar tu vida cuando así vienen dadas. Cuando alguien así lo ha decidido. 

La muerte era seguir en mi tierra, con los míos, en mi hogar, con mis amigos, con mi familia. El susto se correspondía con marcharme lejos de todo lo anterior, embarcándome en una incierta travesía a la que arrastraba sin remisión a la vida de mi vida. La muerte era continuar viviendo junto a mi gente. El susto era irme de su vera. Aparente contradicción. Difusa interpretación.

Hay quien diría que no merece la pena darlo todo por el trabajo. Pero cuando donde uno habita dicho trabajo no existe, cuando la tasa de paro se eleva al 34%, con lo que está cayendo, con una probabilidad de recolocación ínfima y lo que te rondaré morena, irse al desempleo se puede catalogar de muerte (profesionalmente hablando claro), no siendo el mejor momento para experimentar con gaseosa. Quitarse de enmedio y emigrar a la antigua usanza para seguir desempeñando una tarea remunerada, aún lejos de lo que más quieres, puede interpretarse como susto.

Pues bien, como ya sabréis la mayoría y como bien intuiréis los demás, uno que tras mucho darle vueltas al asunto planteado, tras mucho analizar pros y contras, discernir ventajas e inconvenientes,  se ha decantado por la segunda de las opciones. El susto. He elegido susto. Y en esas me hallo. Acostumbrándome a un lugar donde el sol se ausenta más de lo debido y la lluvia de momento no deja de hacerme compañía hasta la mejor presencia. Esa que pronto llegará. En una gris ciudad donde la acogida de la gente hace colorear el transcurso de los días, mientras entierro viejas ideas preconcebidas. Haciendo de cualquier detalle, de cualquier cosa, de cualquier hecho una bandera para mi felicidad. En un rincón donde la oscuridad se convierte en luz con la ilusión de una esperanza a la que de momento prefiero no mirar. Viviendo en definitiva la experiencia única del que hoy se siente afortunado. Del que hoy al menos se ha podido levantar con un empleo donde ir a trabajar.

Pd: Aprovecho la oportunidad para despedirme de todos aquellos de los que no pude hacerlo personalmente y agradecer todas las muestras de cariño y apoyo recibidas. Yo también os aprecio. 

sábado, 22 de octubre de 2011

¿Qué nos está pasando?




¿Qué diablos nos está pasando?. La verdad es que no lo entiendo. No puedo llegar a comprender a los extremos a los que estamos llegando. Por más que lo intento, por más que procuro, por más que me esfuerzo...

Vaya por delante que creo y siempre he creído en la bondad del ser humano por naturaleza. Un ser humano que alcanza la vileza y la maldad conforme va desarrollándose. No la trae genéticamente intrínseca. No es un elemento seriado en nuestro ADN. A lo mejor. Probablemente me equivoque. Seguramente habrá estudios de prestigiosas universidades que me contradigan. Mientras tanto no me lo creo.

Sin embargo existen hechos, muchos hechos, demasíados hechos que me hacen dudar de lo que arriba afirmo. Multitud de actos humanos. Innumerables. Incontables. Numerosísimos hechos diarios que además cuentan con etiquetas incalificables. Tal vez, ¿execrables?, ¿violentos?, ¿crueles?, ¿dolorosos?, ¿bárbaros?... No encuentro, sinceramente, ningún calificativo que así lo pueda describir.

En el post anterior, me refería al comportamiento y acción de un profesor egipcio con una "peculiar", por no decir lamentable, forma de tratar y formar a sus púpilos. Tal vez me referí a ello, desde la rabia que me provocó ver su metodología, de una forma lamentable e injustificable. Lo lamento. No era mi intención. Era lo que sentía.

En esta ocasión también quiero expresar lo que siento. Pero a diferencia de la vez anterior, ahora no consigo adivinar cual es ese sentimiento. Quizás, tras varios días, el más aproximado sea el de tristeza y el de la impotencia. A lo mejor es desolación. Pero no lo adivino con exactitud. ¿Quién no ha visto estas imágenes?. Una niña atropellada. Arrollada dos veces. Tirada en el suelo. Abandonada. Desangrándose. Vehículos y transeuntes. Nadie repara en ella. Nadie la mira. Nadie la atiende. Nadie la ayuda. Es más. La ignoran cuando casi la pisan. Pasan de ella como si de una vulgar caja de cartón fuera.  

Hoy me enterado del final de la historia. Y colorín colorado. No ha sido feliz. La pequeña ha fallecido. Ha muerto. Caput. Hasta doce personas. Si ¡doce! pasaron a su lado. Nadie la auxilió. Nadié reparó en ella. Nadie se dió cuenta. Nadie la vió. ¡Venga ya!. No me lo creo. Ahora los lamentos. Ahora la pena. Ahora el llanto y el desconsuelo. Ahora bien nos merecemos al menos una reflexión. ¿Por que hemos llegado hasta este punto? ¿Esto es lo que nos duele el bienestar conjunto de la sociedad? ¿Así es como demostramos interés por los demás? ¿Tan ocupados estamos? ¿Tan alienados estamos con nuestras cosas? ¿Tan poco tiempo tenemos para dedicarlo a ayudar al prójimo? ¿Hay que esperar a que a que alguien muera así para preguntarnos lo anterior? ¿Eso es lo que valemos?  ¿Donde está la caridad? ¿Donde queda la solidaridad? Probablemente tenemos lo que nos merecemos.

La tierra sigue girando y nosotros con ella. De nuevo ha salido el sol. Volverá a llover, aún cuando nos parezca mentira. Los pájaros cantarán. Seguiremos nuestra vida. Cada uno la suya. Continuaremos con nuestros problemas. Cada cual con los propios. Avanzamos aunque retrocedamos. Viviremos aunque cada jornada nos vamos muriendo. Será el destino. Así está montado el juego. Valemos mucho. Quizás nada. Pasaremos sin pena y sin gloria, puesto que todos terminaremos de igual manera. Son tres días. Hay que aprovecharlos. Pero digo yo que al menos tendremos un momento, un segundo para preguntarnos ¿Qué diablos nos está pasando?. 

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Un gran hijo de... "Alá"





Por casualidad. Así fué como me encontré con ello. Es así como me he topado con la razón de que hoy se vuelva a trabajar en este lugar. No es que haya sido pereza. Ni mucho menos. Tal vez saturación, o mejor dicho, dedicación. Dedicación a otras cuestiones que ahora absorben mi vida y dedicación al ocio en el poco tiempo que pueda dedicarme a mi mismo. No existe vida si todo son obligaciones.

A lo que voy. Navegaba por la red, nada en especial, periódicos, redes sociales, información financiera, blogs... cuando de repente en uno de ellos, en uno al que le tengo particular cariño, en el blog del El Guindi me doy de bruces con una cruel y triste realidad. Un simple video. Un corto ejemplo de la crueldad que es capaz de desarrollar el ser humano. Un modelo de lo que significa ser un verdadero hijo de... "Alá". 

Removido todo lo existente en lo más profundo de mis entrañas, no podía resistir al ir viendo cada una de las escenas que nos regala este profesor del Islam, egipcio para más señas, la ira que se apoderaba de todo mi ser. Al mismo tiempo, sin dejar de mascullar entre dientes, pensaba lo que podría hacer si me encontrara con un tipo como este haciendo algo parecido a alguien que ya es más importante que mi propia vida. Por lo pronto, arrancarle la cabeza. De cuajo. Cómo poco arrancarle la piel a tiras con latigazos de vara de acebuche. Dejarle la espalda a este gran hijo de... "Alá" con más cicatrices que la cara de Freddy Krueger.

 Siento de verdad, si alguién se molesta con tal estado de indignación. Con esta irradiación violenta que desprendo. Tal vez, me comprendan cuando lo vean. Seguramente reaccionen como yo. Poca sangre tendrá quién comprenda, quien defienda o simplemente quien excuse a esta bestia. A este ogro. A este bárbaro. A este ejemplar hijo de... "Alá".

Juzguen ustedes mismos. Saquen sus propias conclusiones. Esta es la cuestión. Esta es la razón. Esta es la explicación de mi sentir. Vean esto.

Probablemente me entiendan ahora. ¿Verdad?. Naseabundo. Vomitivo. Cruel. Bárbaro... sean ustedes los que sigan catalogando esta forma de impartir ¿formación?, esta forma de transmitir ¿conocimientos?, esta forma de repartir ¿enseñanza?, mejor dicho ¿estopa?.

No se que es lo que me ha provocado mayor indignación. Si el ver a este pedazo de hijo de... "Alá" vara en mano amedrentar a pequeñas criaturas o el contemplar el miedo y el terror que reflejan las caras de esos pobres e indefensos niños. ¡Por Dios!, ¡Sólo niños!.

No me consuela el saber que a este digno hijo de... "Alá", lo detuvieran tras difundirse el video. No. No me contento con que este mierda, pasara algunos días de arresto. No. Y no lo hago porque todavía existen algunos catetos, muchos ignorantes, mucho indignado indignante, mucho perroflauta, mucho progre y mucha feminista que me rodea, que mientras se preocupan de acorralar y estigmatizar a la religión católica, no tienen los huevos suficientes en su cruzada laicista para condenar ni hacerle frente a una religión que si que promueve la violencia como defensa de su ideal.

Los mismos que reclaman libertad para ocupar las calles para beber cerveza, son los mismos que no conocen cual es el peaje a pagar por ello en Irán. Esas que se desvisten y profanan iglesias y templos católicos tal vez no conozcan el castigo que caería sobre ellas por usar unos simples vaqueros en Sudán. Esos que haciendo uso de su libertad sexual tachan de homófobos a todo lo que no salga de un armario, tal vez no sepan lo que se entiende por represión y aversión a su libre condición en países a cuyos nacionales le abrimos las puertas de nuestra casa mientras nos tachan de racistas por no someternos a sus creencias . A lo mejor no saben los dolores de cabeza que podría reportarles el tener una aventurilla y echar una canita al aire, quizás porque no conocen en que consiste la lapidación.

Para todos ellos, que vean esto, esto, esto y esto. Hay más pero no es cuestión de ponerse pesado. Simple y llanamente es un llamamiento, para que cuando se encuentren con alguién que de forma alegre y festiva expresa su felicidad por sentirse católico, no se dirijan a ellos con su buenas, ejemplares y educadas formas y sepan de verdad a quienes son a los que hay que llamar por su nombre. Para que distingan a quienes hay que señalar. Para que entiendan quienes son unos verdaderos hijos de... Puta.